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Jueves 1 Octubre 2009

Alzheimer: un reto para la investigación


El 21 de septiembre se celebró el Día Mundial del Alzheimer. Una enfermedad que puede borrar toda una vida en la mente de su protagonista sin previo aviso y sin permiso, convirtiendo la escena familiar en un vodevil sin guión al que hay que dotar de un hoy y un mañana y al que le faltará, por siempre, un ayer. Pero Los científicos no cesan en su empeño por seguir abriendo puertas.



Alzheimer: un reto para la investigación
Miguel no puede evitar bajar la mirada al contar cómo se siente ante la enfermedad de Carmela, esa mujer junto a la que lleva toda la vida. “Cada día me pregunto: ¿de qué sirve vivir si un día cualquiera ya no puedes recordar ni quién eres?”, reconoce este hombre profundamente enamorado de alguien que lo fue todo y que, hoy por hoy, lo sigue siendo aunque no sea capaz de sentir el amor de forma correspondida. Una mirada vacía, una sonrisa hueca y unas manos inexpresivas incapaces de asirse a aquello que se les da. En los últimos cinco años, Miguel (a sus 68) ha aprendido qué significa la palabra Alzheimer, la ha dotado de un contenido muy complejo. Es más, ha conocido cómo darle los buenos días, cómo comer con ella y hasta cómo compartir su almohada. Eso sí, aún no ha sido capaz de deshacerse de ese halo de tristeza “que genera mirar y no reconocer o que te mire tu mujer y seas un extraño para ella. Darte cuenta, en definitiva, de que el amor no todo lo puede. Hay realidades que se te escapan”.

Señales de alerta
La doctora Ana Adan, miembro del Grupo de Investigación Consolidado de Neuropsicología de la Universidad de Barcelona y profesora titular del Departamento de Psiquiatría y Psicobiología Clínica de ese centro, asegura que la señal de alerta ante un posible diagnóstico de Alzheimer son “los olvidos recientes de aspectos cotidianos que se vuelven recurrentes. No son olvidos puntuales”.

A pesar de las numerosas investigaciones que se están llevando a cabo sobre esta patología y sobre otras demencias, aún no se conocen todas las causas que la originan. Aunque, tal y como asevera la doctora Adan, “tenemos muchos elementos conocidos ya, como la actuación de las proteínas sobre las neuronas o sobre las partes del cerebro que resultan más dañadas, pero no sabemos cómo frenar la enfermedad. No podemos parar ni revertir el deterioro que se produce, pero sí hemos conseguido ralentizar ese deterioro”.

Si la detección es muy precoz, la pérdida aún no sería muy cuantiosa “y las deficiencias para el paciente, con el abordaje adecuado, serían mínimas”.

Alzheimer: un reto para la investigación
Factores protectores más importantes
La doctora Adan resuelve que algunos de los factores preventivos más importantes frente al Alzheimer sí están en nuestras manos, al margen de otros determinantes genéticos o ambientales de la enfermedad. Para ella, es esencial contemplar la relevancia de “las relaciones sociales activas y de mantener una actividad cognitiva a lo largo de toda la vida”.

Otro factor que se debe tener en cuenta lo conforman los hábitos vinculados a la alimentación. Así, Adan propone revalorar la dieta mediterránea, “por lo que tienen de elemento preventivo el aceite de oliva, la fruta, la verdura y el pescado. Estos alimentos aportan ácidos grasos omega 3 que tienen efectos neuroprotectores”. Para ingerir la cantidad de omega 3 necesaria para el organismo, habría que comer cada día entre 300 y 400 gramos de pescado azul. “Como esto es muy difícil de llevar a cabo, creo que estaría bien incluir un aporte adicional de estos ácidos, a modo de complemento dietético” ya que, afirma la experta, “son unos potentes protectores cardiovasculares y protectores de las neuronas”. Además, añade que “a partir de los 50 años, sus beneficios cognitivos son muy importantes porque ayudan a frenar la muerte de las neuronas más vulnerables”.

Ana Adan ha participado recientemente en el Estudio Performance (pág. 37 de esta sección) para comprobar cuál es el papel de la cafeína sobre la actividad cognitiva. Concluye que “las personas que consumen cafeína en términos moderados, es decir, entre dos y cuatros dosis diarias, consiguen una mayor estimulación del sistema nervioso y una mayor incentivación del trabajo neuronal”.

Alzheimer: un reto para la investigación
Abordaje Crono-Biológico
Se trata, tal vez, de las investigaciones más novedosas que los científicos españoles están desarrollando hoy en día. Ana Adan, que es una de sus máximas exponentes, considera que la Crono-biología puede desvelar muchos interrogantes y ayudar a enfrentar un buen número de patologías.
En este contexto, el equipo de Adan considera que la melatonina juega un papel significativo como regulador de la actividad diaria del organismo. Esta hormona, que “fabricamos a diario, es la señal de oscuridad del cuerpo”, afirma Adan, la encargada de facilitar un sueño profundo y una actividad cognitiva correcta cada día. Es decir, regula la fisiología circadiana, los ritmos biológicos e incide en numerosos procesos celulares, neuroendocrinos y neurofisiológicos.

En estudios recientes, añade esta experta, “se ha comprobado que en los mayores que sufren algún tipo de demencia, se produce una reducción muy notable en la cantidad de Melatonina que generan”. Por consiguiente, duermen peor y, por ende, “la vigilia no será tan activa y se mermarán también las funciones cognitivas”. Cuando se reduce la creación de melatonina, la doctora considera como opción adecuada “tomarla en forma de complemento. Es decir, ingerirla por la noche, unas dos horas antes de ir a dormir. La dosis recomendada es entre 3 y 5 miligramos”. Insiste en que, cuando una persona mayor muestre problemas para conciliar el sueño, “el médico debería pensar en probar primero con la melatonina antes que con otros hipnóticos de los que se prescriben habitualmente”.

La melatonina es, para esta investigadora, “el mayor antioxidante que existe” y reconoce que ya empieza a ser habitual que los profesionales sanitarios la prescriban. Eso sí, Adan aclara que “la mejor es la melatonina artificial, puesto que la que se vende como natural es de caballo o de vaca”. Esta hormona está aprobada, desde 2007, por la Agencia Española del Medicamento.

La fuerza de la luz
Desde el abordaje Crono-biológico, y en relación muy directa con el poder de la melatonina, la doctora Adan considera que otro de los factores preventivos, y en algunos casos de tratamiento, más importante para los enfermos de Alzheimer es la luz. “Pero hablamos de una luz de espectro total que se administra a través de una lámpara especial y que debe tener una potencia de 10.000 lux, el equivalente a la intensidad de la luz que existe 45 minutos después de amanecer”.

La doctora Adan especifica que esta luz, con la que hoy en día se ayuda por ejemplo a tratar el síndrome del anochecer de los enfermos de Alzheimer, no es dañina para la piel. Algunas investigaciones han concluido que, en problemas de dependencia, “cuando la melatonina no trabaja, aplicar esta luz de espectro total durante entre media hora y una hora al día, ayuda a preservar la actividad circadiana y a prevenir las pérdidas que genera el envejecimiento”. La luz terapéutica ya se fabrica en nuestro país (www.yanche.com). 

 

Síntomas más comunes:
  • Alteraciones en el estado de ánimo y en la conducta.
  • Pérdida de la memoria más reciente.
  • Dificultades de orientación.
  • Problemas con el lenguaje, incluso para encontrar la palabra adecuada.
  • Alteraciones práxicas, en el control de los movimientos intencionales.
  • Dificultad para resolver tareas complejas.
  • Comportamiento pasivo, ausente, apático o irritable.

La prevención pasa por:

  • Mantener hábitos intelectuales que permitan activar las capacidades cognitivas.
  • Poner en valor la dieta mediterránea como proveedora de ácidos grasos omega 3, con efectos neuroprotectores.
  • Contar con la melatonina, hormona antioxidante que puede ayudar a reducir la muerte neuronal.
  • Revalorizar el poder de la luz cada día.


 


DRA. Dolores Ledesma. Científico Titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Dtra. de la investigación: Función de los Lípidos en la Fisiología y Patología Neuronal, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, de Madrid.
DRA. Dolores Ledesma. Científico Titular del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). Dtra. de la investigación: Función de los Lípidos en la Fisiología y Patología Neuronal, del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa, de Madrid.

El papel de los lípidos: últimas investigaciones

¿Cómo puede explicar el progreso degenerativo que se produce en el enfermo de Alzheimer?
Aunque las causas del Alzheimer no se conocen en la mayoría de los casos, contamos con información muy valiosa obtenida del estudio de familias en las que la enfermedad es hereditaria (menos del 1 por ciento de los casos). Estos enfermos tienen alterados ciertos genes que llevan a la acumulación en el cerebro de un fragmento de proteína, el llamado péptido amiloide. Se piensa que esta acumulación desencadena alteraciones en otras proteínas, especialmente la llamada Tau, que se encarga de mantener la forma y el transporte en las neuronas. El resultado es que las neuronas dejan de ser capaces de funcionar correctamente, de ahí los fallos en la memoria, y estas neuronas terminan por morir.
 
¿Cuál es la función de los lípidos en la patología neuronal?
Aunque es un tema que sigue investigándose y no hay conclusiones definitivas, se piensa que alteraciones en los niveles de ciertos lípidos, en especial el colesterol, afectan a la cantidad de péptido amiloide que se acumula en el cerebro. Además, hay que destacar que el único factor de riesgo demostrado hasta ahora para sufrir la enfermedad de Alzheimer es la herencia de un tipo de proteína, la llamada ApoE4, que transporta el colesterol.

¿Ayudará la investigación que desarrollan a frenar el deterioro de esta patología?
Nuestra investigación se centra en estudiar, en un modelo de ratón, el impacto que cambios en los niveles del colesterol tienen en las neuronas. Una vez caracterizadas las alteraciones, trataremos de ensayar estrategias para prevenirlas y/o revertirlas en los ratones con la esperanza de que, a más largo plazo, se puedan aplicar en los pacientes.

¿Cuáles son las principales líneas de investigación sobre el Alzheimer actualmente?
El análisis de la implicación de alteraciones en lípidos es, de hecho, un tema de reciente y activa investigación. La búsqueda de estrategias para evitar la acumulación del péptido amiloide o las alteraciones en la proteína Tau es también un tema central. Por último, a lo largo de la investigación hemos aprendido que probablemente el Alzheimer no tenga una sola causa sino muchas, que estén influenciadas por factores genéticos o ambientales. El estudio de estos factores es también una línea principal de investigación.
 
¿Cuáles son las principales carencias a las que deben hacer frente los investigadores?
En España hay grupos de investigación destacados de ámbito internacional. Como el resto de investigadores, en nuestro país la principal carencia es la falta de recursos económicos necesarios. En el campo concreto de esta enfermedad, es importante asociar la investigación con el seguimiento riguroso y continuado de la evolución de los enfermos y la obtención de muestras post mortem caracterizadas en detalle. Aunque existen bancos de muestras y programas de seguimiento, cualquier esfuerzo encaminado a mejorar estos aspectos sería bueno.

Alzheimer: un reto para la investigación

La cafeína mejora el rendimiento intelectual

Un estudio realizado por el Instituto Karoliska de Estocolmo, la Universidad de Kuopio de Finlandia y la Universidad de Helsinki parece haber demostrado cómo actúa la cafeína sobre el sistema neurológico.

Así, atestigua que, con el paso de los años, el consumo habitual de cafeína reduce un 65 por ciento el riesgo de padecer Alzheimer y otras patologías neurodegenerativas.

Paralelamente, en España, otro grupo de investigadores está desarrollando el Estudio Performance, cuyos primeros resultados avanzan que el consumo moderado de cafeína estimula el sistema nervioso central. Por ende, se incrementa el estado de alerta, se reduce la fatiga en estados de cansancio y se mejora, en definitiva, el rendimiento intelectual, sobre todo en aquellas actividades que requieren atención y una respuesta rápida.

Además, el Estudio asegura que la coadministración de cafeína y de glucosa mejora el aprendizaje, la memoria a corto plazo y disminuye el esfuerzo que es necesario realizar para ejecutar un esfuerzo cognitivo.

Alzheimer: un reto para la investigación

El poder de la musicoterapia en la Fundación Reina Sofía
 
En todos los sitios del mundo en los que hemos visitado centros de día o residencias había equipos de música. La institución geriátrica no es concebible sin música. Empezando por fiestas y celebraciones, pasando por intervenciones ocupacionales o acabando con sofisticados programas de musicoterapia de centros experimentales.

Hay ensayos clínicos (experimentos científicos) relativamente bien controlados que indican que la musicoterapia aplicada a personas que padecen demencias tipo Alzheimer consigue reducir su agitación, mejorar su estado de ánimo, mejorar la conducta, la cognición y la interacción social. Estas mejoras no suponen ni mucho menos curación, pero el tamaño del efecto es aceptable y estadísticamente significativo. En un estudio italiano publicado recientemente por Raglio y colaboradores, ocho semanas de musicoterapia en personas con demencia redujo a la mitad los problemas de conducta, un efecto similar al que se observa con los más potentes fármacos antipsicóticos, pero libre de todos los riesgos que dichos fármacos conllevan (mortalidad, ictus, etcétera).

La musicoterapia no sólo reduce las alteraciones conductuales, sino que también mejora la afectividad, posiblemente las capacidades cognitivas, e incluso podría incidir en el curso biológico de la enfermedad. Adarsh, en 1999, informó de incrementos de melatonina en el suero de personas con Alzheimer que participaban en sesiones de musicoterapia.

Estos beneficios son dignos de ser estudiados más a fondo. Por ello, nos propusimos colaborar en su estudio en el Centro Alzheimer Fundación Reina Sofía de la Consejería de Familia y Asuntos Sociales de la Comunidad de Madrid a través de la empresa gestora, CLECE S.A y Fundación Maria Wolff, al organizar recientemente un simposio internacional sobre musicoterapia y Demencias. En esta reunión internacional, prestigiosos científicos y especialistas de Islandia, Canadá, China, Holanda, Italia y España se dieron cita para dilucidar si la musicoterapia merece ser recomendada como tratamiento de primera elección.

Los doctores Snaedal y Svansdottir (Islandia), Raglio (Italia) o Lago y Mateos (España) mostraron que el musicoterapeuta que domina un instrumento puede individualizar el “acceso” al enfermo de un modo privilegiado. Desde un punto de vista observacional o intuitivo, podemos apreciar que un musicoterapeuta experto puede comunicarse con el enfermo de Alzheimer a una “profundidad” que no podemos conseguir con intervenciones cognitivas o motoras habituales.

El “acceso” al paciente, o esa “comunicación especial” que podemos apreciar si participamos en una sesión de musicoterapia como pacientes se refiere a experiencias difíciles de conceptualizar o medir con paradigmas científicos actuales. Se trata de experiencias íntimas o existenciales. Puede que facilitar esas experiencias a nuestros enfermos institucionalizados no sea “rentable”, pero sí que puede ser una experiencia importante para una persona a la que la demencia le dificulta hasta de la vivencia de ser uno mismo. Opinamos que los gestores deberían distinguir entre musicoterapia con fines terapéuticos y musicoterapia facilitadora de vivencias “existenciales”, aunque ambas cosas no son necesariamente excluyentes. El análisis de coste-beneficio es distinto en ambos supuestos.

La doctora Vink, del Cochrane Collaboration, planteó que la ventaja que tiene la individualización de la musicoterapia llevada a cabo por musicoterapeutas se vuelve desventaja a la hora de evaluar científicamente la terapia por dificultar la replicación del experimento. La evidencia que justifica científicamente este tipo de musicoterapia tan sofisticada es aún escasa, pero muy prometedora.
Sin embargo, ya hay intervenciones con música fácilmente replicables realizadas por personal sociosanitario no músico que mejoran conducta y estado de ánimo de los pacientes a costes muy razonables. Estas intervenciones con música, que no deberíamos confundir con musicoterapia, pueden representar la vía por la que este recurso pueda empezar a utilizarse de forma sistemática en las residencias y centros de día. Mientras llega ese futuro hay mucho por investigar, optimizar y estandarizar.
 
Rubén Muñiz Schwochert y Dr. Javier Olazarán Rodríguez.
ruben@mariawolff.es



Dónde acudir: direcciones útiles para el familiar del enfermo de Alzheimer






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