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Lunes 20 Abril 2009
Cómo preparar la jubilaciónLa actividad, el aprendizaje y la dedicación no finalizan cuando se produce el (ansiado o temido) momento del retiro laboral. Ahora, llega el instante idóneo para dedicarte a ti, a tu pareja y a los tuyos, para conocer nuevas formas de saborear la vida y, sobre todo, para ser feliz, por dentro y por fuera. Conoce las claves para preparar una jubilación saludable y disfrutarla con tu mejor sonrisa
La jubilación marca el final de una etapa vital muy importante, que confiere a las personas un rol social concreto y que se encuentra determinada por la realización de unos hábitos prolongados y repetidos durante años. Visto así, quizás sea este uno de los motivos por los que esta palabra, procedente del latín iubilatio (“disfrute del tiempo libre tras el retiro laboral”) constituya uno de los vocablos más temidos (y a la vez más deseados) por la sociedad actual de una a otra parte del planeta. Sin embargo, resulta necesario atender al propio significado original del término para comprender así que este periodo de la madurez puede constituir también una de las fases más dulces, relajadas y especiales de la existencia, en la cual, tal y como versaba el estribillo de una popular canción, tres cosas continúan guardando las claves esenciales para la consecución de la plenitud vital: “salud, dinero y amor… Y el que tenga esas tres cosas que le dé gracias a Dios...” Así pues, el triunfo en los años posteriores al retiro laboral radica en alcanzar también el éxito en cada uno de estos tres aspectos.
Cuerpo y mente, en forma A partir de los 55 años, el organismo humano se expone a cambios metabólicos y hormonales que, si bien no tienen por qué estar relacionados directamente con la llegada de la jubilación, sí requieren un especial cuidado. Además, al dejar de trabajar se suele reducir el nivel de activación y el consumo de energía. El doctor Eduardo Fernández Villoria, fundador de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, asegura que la prevención de posibles dolencias es fundamental para que el cuerpo se mantenga radiante por dentro y por fuera pasada la barrera de los 60 años. “A partir de los 50 años los hombres deben realizarse anualmente un análisis (PSA) para determinar así la inexistencia de cáncer de próstata. Además, tanto el género masculino como el femenino debe realizarse cada año pruebas de tensión arterial, un perfil lipídico para el control del nivel de colesterol, un electrocardiograma, una placa de pulmón si se es fumador y una revisión a fondo de la dentadura, la vista y los oídos”. En el caso de las mujeres, los especialistas coinciden en señalar que, sobre todo a partir de la menopausia, se realicen una densitometría, para detectar de forma precoz la osteoporosis, al menos una vez cada año, una mamografía, una citología vaginal y un estudio personalizado sobre la conveniencia o no de tratamientos con terapia hormonal sustitutiva. Los expertos afirman que los exámenes periódicos de la salud son recomendables a partir de los 30 años y totalmente obligatorios a partir de los 50. Existen, no obstante, unas reglas básicas que planifican a la perfección, desde el punto de vista del cuidado del cuerpo y la mente, los años correspondientes a la fase de jubilación: 1. Cuida tu alimentación. Desecha el exceso de grasas en la dieta, así como el consumo elevado de dulces, la bollería industrial, el tabaco y el alcohol. Modera también las ingestas de café y de excitantes, sobre todo si existen problemas de hipertensión. Bebe agua y fomenta el consumo de alimentos ricos en fibra, vitaminas y minerales (frutas, verduras, legumbres y cereales integrales), omega-3 (pescados) y calcio (lácteos semidesnatados). Incluye en tu dieta dos o tres piezas de fruta y recurre a los zumos naturales. Haz tres comidas al día: desayuna como un rey, come como un príncipe y cena como un mendigo. 2. Haz ejercicio fisico al menos durante una hora todos los días. La gimnasia, el paseo (a pie o en bicicleta, por ejemplo) y una actividad sexual satisfactoria te beneficiarán. 3. La lectura, la escritura y el diálogo constituyen tres eficaces armas para mantener la mente en forma. 4. Resulta imprescindible prestar atención a los dos cambios fisiológicos que se pueden producir durante la etapa más madura de la vida. La menopausia, en la mujer, conllevará una serie de cambios físicos durante unos años, pero, según los expertos, este no será un motivo para la disminución de la calidad sexual, sobre todo si la anterior vida en pareja fue plena. Acude a tu ginecólogo. En el hombre, la andropausia (considerada por los especialistas como una derivación artificial de la menopausia) se asocia a la reducción de los niveles de testosterona (la hormona masculina) y a alteraciones vasculares en el aparato genital. No obstante, sobre todo en el género masculino, el principal obstáculo al que se enfrenta la sexualidad masculina a partir de los 60 años es de tipo psicológico, derivado del miedo al fracaso. Consulta, si este es tu caso, a un especialista o andrólogo y evitarás de esta manera preocupaciones innecesarias.
Tú y tu pareja
“El ser humano tiene una necesidad biológica de relacionarse emocional y físicamente con los demás a lo largo del tiempo. Ese afán constituye otra de las parcelas más importantes de su existencia, y es con la llegada de la jubilación cuando hay que saber cómo adaptarse a los cambios que se producirán en este campo de la vida”, afirma José Luis García, profesor de la Universidad Pública de Navarra. Por regla general, parece que los hombres viven peor que las mujeres la jubilación. Las expresiones del tipo “¿qué hago yo ahora?”, “¿para qué sirvo, aparte de para trabajar?”, unos sentimientos de soledad infundados por la falsa creencia de que se rompen los lazos de la vida laboral o la ansiedad por que se acerca la llegada de abandonar el trabajo inundan los pensamientos de una gran parte de los futuros o actuales jubilados. Julia Silva, psicóloga, cuenta que “por supuesto, no hay que generalizar ni dramatizar en exceso. La jubilación es sinónimo de tiempo libre a voluntad. Hay que considerarla así. Es importante gestionar bien el tiempo con la pareja, dentro y fuera de casa. Hay que partir de la base de que cada uno puede ocupar su tiempo de la manera que quiera, pero siempre bajo un denominador común: el respeto y el consenso”. El componente fundamental, el amor, que nunca es un río tranquilo, tiene una maravillosa particularidad: su duración descansa en la facultad de transformarse y evolucionar al filo de los años. Para la sexóloga Ana Muñoz, “la combinación del amor, la ternura y una vida sexual satisfactoria puede resultar una verdadera delicia en la madurez de la vida. Si a ello añadimos que ya no existen las prisas porque no tenemos que trabajar, el resultado es sorprendente”, apostilla la experta. Los especialistas aconsejan los siguientes puntos para mantener la estabilidad sentimental en las fases cercanas al abandono laboral: a. Dialoga con tu pareja. Evita los silencios y los malentendidos. b. Comparte los momentos más valiosos de la vida con tu pareja, sin renunciar por ello a tener tu propio espacio o a hacer lo que más te guste. c. Mantén la llama. Puedes hacerlo de diferentes modos: escríbele notas cariñosas, no olvides las fechas importantes (el primer encuentro, el nacimiento de los hijos, el aniversario de boda…), sorpréndele con lo que más le gusta. d. Pon en práctica nuevos planes en los que tú y tu pareja os divirtáis: (cenas en casas de amigos también jubilados, pertenencia a clubes sociales, viajes inesperados…). Es fundamental el respeto de las metas, las expectativas y los deseos de tu pareja. e. No olvides nunca que vivir en compañía es también saber preservar el jardín secreto de cada uno y dialoga con tus hijos si el “síndrome del nido vacío” (o cuando los hijos se van de casa) te afecta en exceso. De igual forma, debes planificar el cuidado a tus propios padres, especialmente los de edad muy avanzada que necesitan cuidados permanentes. Comunícate para ello con tu familia y apóyate en los recursos institucionales y servicios sociales. Cuida tu bolsillo El paso de la vida activa a la jubilación comporta una reducción notable de los ingresos, puesto que la pensión oscila entre el 70 y el 80 por ciento del último salario/sueldo. Por esta razón y con vistas a no depender exclusivamente de una pensión estatal (la cuantía económica de esta prestación se sitúa actualmente en los 915 euros mensuales, según la Seguridad Social), resulta esencial una buena planificación económica a priori. Si la previsión no se ha realizado con la suficiente antelación, existen varias fórmulas financieras que se pueden llevar a cabo al abandonar la vida laboral. Ten en cuenta que, como señala un viejo proverbio chino, “en la vida no es más rico quien más gana, sino quien menos gasta”. La previsión del periodo de jubilación puede dividirse según las edades: a) A partir de los 30 años de edad. La persona en edad laboral aún no está demasiado concienciada con lo que va a pasar cuando abandone el mundo del trabajo, pero aun así, los Planes de Pensiones constituyen una de las fórmulas financieras más demandadas en este periodo. La futura reforma fiscal recientemente propuesta por el ministerio de Economía y Hacienda debe considerarse en este supuesto, ya que las previsiones apuntan a que la normativa anule, en el momento de su rescate, la bonificación del 40 por ciento de los fondos de pensiones. Es necesario, pues, diversificar la cartera por pequeños que sean los ahorros. No se pueden meter todos los huevos en la misma cesta y por ello puede que resulte conveniente que el interesado recurra a otras cuentas remuneradas: ING, Openbank o ActivoBank son algunos ejemplos de entidades para llevar a cabo esta opción. Los Planes de Previsión Asegurada (PPA) también son interesantes, puesto que garantizan el dinero aportado y ofrecen rentabilidad fija. En cualquier caso, es imprescindible la consulta a un asesor financiero. Si el futuro jubilado se decide a invertir en mecanismos no financieros, lo mejor es que lo haga en vivienda, plazas de garaje, oro, plata, sellos y monedas de valor histórico y artístico catalogadas. b) A partir de los 40 años. Es un poco tarde para invertir en Planes de Pensiones, PPA o cuentas remuneradas. Por ello, una opción consolidada es la de adquirir una segunda vivienda (apartamento en un lugar de vacaciones, por ejemplo) y alquilarla. También es factible que se lleven a cabo diversas inversiones, como en oro, plata, diamantes y empresas (con proyección de futuro garantizada). En los últimos años, se ha generalizado la inversión en árboles (www.ecototal.com, www.ecobosques.com). c) A partir de los 50 años, la preocupación por llevar a cabo un buen patrimonio es muy elevada. Ante esta situación, y si aún no se ha ahorrado, lo mejor es afrontar un cierto riesgo que, con un poco de suerte, puede dar sus beneficios. Además de la inversión en bolsa, a estas edades tampoco es tarde para emprender el propio negocio empresarial. Si por el contrario, la planificación de la jubilación ha supuesto algunos ahorros porque la jubilación se ha previsto con la suficiente antelación, lo mejor es intentar buscar la seguridad económica en los productos financieros anteriores. También se puede invertir en Bonos o Letras del Tesoro (son rentables) y en inversiones de perfil muy conservador. d) Si a partir de los 60 años no existe un gran ahorro pero la vivienda está en propiedad, lo aconsejable viene de manos de una hipoteca inversa o una renta vitalicia. Con la primera fórmula, el mercado ofrecerá al jubilado y su pareja unos productos financieros que le garantizarán unos ingresos mensuales de por vida a cambio de que, en caso de defunción de los partícipes, la entidad prestataria se quede con su inmueble o se establezca una liquidación con los herederos (hijos o parientes cercanos). La renta vitalicia se utiliza cuando las cantidades económicas son superiores pero la desventaja es que los herederos, en caso de fallecimiento de los propietarios, no pueden recuperar el inmueble.
SÁCALE PARTIDO A TU JUBILACIÓN
1. Conoce tu nivel de ingresos y tus necesidades a la hora de jubilarte. 2. Ahorra antes de llegar a la jubilación. Destina una pequeña cantidad de tus ingresos durante tu vida laboral al ahorro, para que, llegado el momento de la jubilación, te resulte útil como complemento a la pensión de la Seguridad Social o a otras fórmulas económicas que hayas contratado. 3. Conoce la oferta de productos financieros de apoyo a la jubilación. Los expertos coinciden en señalar que los Planes de pensiones conforman el producto de ahorro más interesante, aunque debes conocer otras fórmulas económicas que quizás preparen mejor el camino hacia tu jubilación. 4. Consulta siempre a tu banco o caja de ahorros. Exige siempre que un profesional te explique cuáles son las ventajas y los inconvenientes de cada una de las opciones económicas, desde el punto de vista financiero-fiscal. 5. Lo que te interesan son productos que capitalicen intereses y que busquen la rentabilidad: aquellos en los que no existía la obligación de tributar hasta su venta y también aquellos en los que un cambio en la vocación inversora no suponga ningún tipo de imposición fiscal. Trackbacks
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