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Miércoles 26 Mayo 2010
Xacobeo 2010: peregrinos en el CaminoExperiencias y leyendas de la Ruta XacobeaEn nuestro reportaje Xacobeo 2010: todos los Caminos de Santiago os dábamos algunas sugerencias sobre cómo disfrutar al máximo de la Ruta Xacobea; hoy os acercamos las vivencias de algunos peregrinos que ya han tenido la oportunidad de realizar el Camino de Santiago. Aprovecharemos también la oportunidad para conocer también esas fantásticas leyendas que acompañan al peregrino en su camino hacia la Tumba del Apóstol.“Lo empecé solo, pero nunca estuve solo”
Aunque su primer camino se remonta al año 1986, José Luis Bartolomé lo tenía en mente desde mucho tiempo antes: “Soy muy aficionado a conocer sitios y el Camino de Santiago me parecía idóneo para ello”. Y es que, según José Luis, que ya ha cumplido los 71 años, “ésta es una vía de espiritualidad en la que te das cuenta de muchas cosas”.
Una de esas sensaciones, que comparte con otros muchos peregrinos, es la bendición del silencio: “Los largos silencios que encuentras en el Camino de Santiago te sirven para reflexionar, para poner en orden muchas cosas”, asegura desde un gran ventanal tras el que se adivina el murmullo incesante de la ciudad. Ha hollado tantas veces esas rutas que apenas consigue llevar esa costumbre al terreno de las cifras: “Voy casi todos los años”, zanja. Su primer camino lo inició en Roncesvalles, y aunque lo empezó solo, “nunca estás sólo. Es una de las grandes virtudes del Camino”, afirma rotundamente. Sin embargo, asegura que los peregrinos de este siglo “no tienen mucho que ver con los del siglo pasado. Ahora quieren otras comodidades y que los albergues estén muy limpios”. José Luis asegura que, de las muchas vivencias que ha tenido en el Camino, una le marcó especialmente: “En Estella, me encontré a un peregrino que hacía el Camino con una imagen del Apóstol en la mochila. Llegaba al albergue a última hora. Venía sudando, y le pregunté: ¿Por qué hace el Camino de Santiago sólo con esa mochila? Y me respondió: “Soy marinero. Una vez tuvimos un naufragio y me encomendé al Apóstol. Fui el único que me salvé”. “Hay que ir sin prisa, sin ninguna prisa”
Allá por el año 1982, Jorge Martínez-Cava comenzó a leer libros como Gárgoris y Habidis, de Fernando Sánchez Dragó, o la Guía de la Asociación de Amigos de Estella. Poco a poco, le fue entrando el gusanillo por recorrer esas tierras y degustar las obras artísticas que las salpican. Desde entonces, ha recorrido el Camino de Santiago en todoterreno, en bicicleta y a pie, aunque no tiene dudas de que la mejor manera de profundizar en la Ruta Xacobea es esta última: “Prefiero hacerlo andando porque es más tranquilo”, y, sobre todo, porque le permite degustar con más sosiego una de sus aficiones, la fotografía, “y del contacto con el arte, la naturaleza y las gentes”.
No en vano, Jorge Martínez-Cava ha atravesado España de Sur a Norte varias veces, “porque me interesan las rutas históricas ”. Lugares como la zona de Pedroches, entre Córdoba y Mérida, o Aracena, “me dejaron sorprendido por su diversidad de paisajes”. Jorge, de 62 años, recomienda a todo el que quiera adentrarse en el Camino de Santiago “que no tenga prisa, ninguna prisa”. Además, aconseja “entrenarse un poco para habituar las piernas al esfuerzo físico” e ir ligero de equipaje: “Sobra todo”. El vicepresidente de la Asociación de Amigos del Camino de Santiago recuerda con especial cariño una ocasión en que lo hizo junto a sus dos hijos. El más pequeño, que por aquel entonces tenía 11 años, le dijo en la Cuesta de Mostelares, en Castrojeriz (Burgos): “Se oye el silencio”. Cualquier peregrino estaría de acuerdo con esta paradójica afirmación. “Un ejercicio espiritual llevado a su máxima expresión”
Lleva recorriendo el Camino de Santiago desde el año 1993, “cuando mis hijas ya eran mayores y se podía dedicar el tiempo libre a otras cosas”.
José María, de 74 años, no duda al cuantificar el número de veces que ha ganado el jubileo: 21, la mayoría de ellas con inicio en la localidad de Roncesvalles. Y es que, para este pacense de Almendralejo, “hacer el Camino es un ejercicio espiritual llevado a su máxima expresión. Se cumple el dicho latino: mens sana in corpore sano”. A pesar de que, en una ocasión, sufrió un ictus en medio de una de estas travesías, José María asegura que no renuncia a hacerlo todos los años: “Cuando se tiene cierta edad es inevitable pensar que puede ser la última vez que lo haces”. Lo que sí tiene claro este amigo del Jacobeo es que “desde el segundo o tercer día, el Camino te envuelve. Terminas formando parte del paisaje”, asevera, “y encontrándote contigo mismo”. Aunque asegura que es injusto destacar un solo enclave del Camino, “porque todos tienen encanto”, Novillo deja entrever que tiene especial querencia por la entrada en la provincia de Palencia, y define San Juan de Ortega, provincia de Burgos, como un sitio “singular”.
Pasa a la página siguiente para conocer las diferentes leyendas del Camino de Santiago.
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