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6 soluciones para mejorar la accesibilidad en edificios

La accesibilidad en un edificio es fundamental para que todos los propietarios o inquilinos puedan habitar en el edificio sin problemas, especialmente personas mayores o con movilidad reducida. La mayoría de edificios de obra nueva tienen un diseño accesible que garantiza que las personas en sillas de ruedas o con poca movilidad puedan desplazarse sin problemas.

La accesibilidad en un edificio es fundamental para que todos los propietarios o inquilinos puedan habitar en el edificio sin problemas, especialmente personas mayores o con movilidad reducida.

La mayoría de edificios de obra nueva tienen un diseño accesible que garantiza que las personas en sillas de ruedas o con poca movilidad puedan desplazarse sin problemas. No obstante, esto no es igual en edificios antiguos. Por eso, en este artículo vamos a señalar 5 soluciones para mejorar la accesibilidad en edificios.

  1. Cambiar escaleras por rampas

En muchos edificios hay unas cuantas escaleras de entrada antes de entrar al portal o incluso ya en el interior para acceder al hall. Pero estas escaleras, a pesar de que sean pocas, suponen una importante barrera para personas con movilidad reducida.

Así, para solucionar esta barrera se puede apostar por cambiar las escaleras por rampas. De esta forma las personas en sillas de ruedas podrán acceder al edificio sin ningún tipo de impedimento. Y las personas mayores podrán acceder sin el riesgo de caerse. Eso sí, sería conveniente que además del cambio de las escaleras por la rampa se instalen barandillas para que los mayores se puedan agarrar y tener mayor estabilidad.

  1. Poner un ascensor o elevador

En el punto anterior indicábamos que una buena solución para evitar las escaleras son las rampas. Sin embargo, cuando hay varias escaleras puede ser más interesante instalar un ascensor u elevador. Además, es la opción más cómoda.

Pero no en todos los lugares, zonas o edificios se puede instalar este tipo de sistema. Pero siempre se puede pedir consejo a expertos antes de descartar la opción. Porque en muchas ocasiones cuando falta espacio el ascensor se coloca por fuera del edificio. Así que antes de declinar esta idea consulta con un profesional.

  1. Instalar salvaescaleras

Una alternativa a los ascensores y las rampas son las sillas salvaescaleras. Básicamente esta máquina es una especie de silla motorizada que permite que las personas con movilidad reducida o mayores puedan subir escaleras sin problemas. Hay diferentes modelos y tipologías por lo que optar por una u otra dependerá de las necesidades y la zona en la que se vaya a instalar.

“Para escaleras curvas se recomiendan modelos de raíl más delgado, mientras que en escaleras rectas suelen ser mejores los modelos de doble raíl con diseño ligero para ocupar el mínimo espacio. Aunque habría que tener más factores en cuenta como el presupuesto o el ancho de las escaleras”, explican desde Total Access, empresa especializada en salvaescaleras, elevadores domésticos y plataformas salvaescaleras.

  1. Eliminar bordillos

Los bordillos son una importante barrera arquitectónica con la que tienen que lidiar a diario las personas en sillas de ruedas. Por eso, es importante que si hay bordillos en las calles aledañas a tu edificio hay que garantizar que las personas con movilidad reducida al menos tengan un acceso cerca. Es decir, pongamos que no hay ningún acceso con rampa cerca del edificio. Pues estaría bien que en las zonas cercanas y de mejor acceso al inmueble poner una rampa para que personas con movilidad reducida no tengan problemas de acceso.

  1. Botones al alcance

También hay que tener en cuenta que sería conveniente que todos los botones estuviesen al alcance de personas con movilidad reducida. Por ejemplo, el botón del ascensor, el interruptor de la luz o el botón de la puerta deberían poderse accionar desde una silla de ruedas.

Y no sólo los botones, también otros elementos como las manijas de las puertas o las cerraduras.

  1. Evitar pasillos demasiado estrechos

Otra cuestión a tener en cuenta es que si los pasillos son demasiado estrechos las personas en sillas de ruedas pueden tener problemas de movilidad al no tener el espacio necesario para impulsar la silla o hacer los giros. Y es que según los expertos los pasillos deben tener al menos 150 centímetros para garantizar las maniobras de la silla porque suele tener una anchura de 80 centímetros y necesitar al menos 70 centímetros para las maniobras. Eso sí, si los pasillos son demasiado estrechos la única solución posible es agrandarlos, aunque esta solución puede ser complicada de ejecutar.

Estas son las soluciones más eficaces para mejorar la accesibilidad en un edificio. Pero es importante realizar este tipo de acometidas para garantizar una digna residencia de todos los propietarios o los inquilinos. Además, es una inversión a futuro que puede ser de ayuda para todas las familias del inmueble, porque nunca se sabe lo que puede ocurrir.

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