Cómo visitar al dentista sin miedo, anestesia  y sedación 

La anestesia y sedación en odontología son alternativas que pueden ayudar con pacientes como por ejemplo: niños con malas experiencias médico-odontológicas, aquellos que necesitan intervenciones largas con regeneración ósea o cuando se necesitan colocar varios implantes a la vez a un paciente. 

Si tienes un niño pequeño con dolor dental o una infección odontológica sabes que el tratamiento necesita de sedación o anestesia dental. Esto ocurre por diferentes causas, por ejemplo, hay intervenciones que requieren que el niño permanezca inmóvil. La cuestión es que le ofrezcan el tratamiento más efectivo y por supuesto, que el pequeño no sienta ningún dolor. 

La anestesia y sedación en odontología son alternativas que ayudan a los dentistas a poner en práctica tratamientos porque en ocasiones se encuentran con pacientes que no podrían ser intervenidos de otra manera y requieren de estos anestésicos. Esto es aplicable a todas las especialidades odontológicas como: la odontopediatría o la cirugía bucal.

Cuando te tienes que someter a una intervención quirúrgica odontológica lo primero que quieres saber es si necesitas sedación o anestesia y de qué tipo. Y es que, es un tratamiento muy importante porque evita que sientas  dolor y las molestias de la intervención. 

Sedación para perder el miedo a ir al dentista

Si tienes miedo a ir al dentista, la solución perfecta es la sedación consciente, así podrás vencer esa ansiedad.  Hay muchos pacientes con miedo a ir al dentista, pero gracias al uso frecuente y continuado de la sedación consciente terminan con la ansiedad que les genera tener que poner un pie en la clínica odontológica. Después de un tiempo, lo único que necesitan para sentarse en la silla es un calmante. Esta sedación es útil en aquellos pacientes que padecen fobia dental, es decir un miedo excesivo a ir al dentista. 

¿Qué es la anestesia dental?

El objetivo principal de la anestesia dental es eliminar por completo la sensibilidad de la boca. Así el odontólogo puede llevar a cabo cualquier tratamiento que un paciente requiera, de forma cómoda y sin dolor. Mientras dure el efecto de la anestesia dental, el paciente no sentirá dolor en la zona donde se le haya aplicado. Dependiendo del tipo de anestesia o sedación el paciente puede tener consciencia o no. 

Diferencias entre anestesia y sedación

La principal diferencia entre anestesia y sedación se encuentra en la consciencia del paciente al que se las administran. Durante la sedación, el paciente está consciente y puede mantener la respiración sin ayuda. Mientras que, con la anestesia general el paciente tiene pérdida de conocimiento, por lo tanto, no puede sentir nada en todo el cuerpo. Con la anestesia general el paciente no puede respirar por sí mismo sino que lo hace mediante un respirador o ventilación asistida.

Otra diferencia hace referencia a la recuperación del paciente. Con la sedación no se necesita mucho tiempo de recuperación, mientras que con la anestesia la reanimación del paciente puede durar horas.

La anestesia y sedación son compatibles, muchas veces a un paciente con anestesia local también se le aplique sedación, esto depende de cada caso. Además de conseguir que el paciente no sienta nada con la anestesia, la sedación le deja adormecido. La sedación muchas ocasiones actúa como un complemento analgésico y  también necesita de la anestesia. 

Anestesia  y sedación en odontología, doctor, ¿me van a dormir?

Cuando a un paciente se le nombra la palabra sedación, siempre pregunta, ¿voy a quedarme dormido en  la silla? La respuesta es no, si se trata de una sedación consciente. Pero tenemos que aclarar que existen intensidades o grados diferentes que van desde la sedación consciente menor hasta la anestesia general en la que el paciente está completamente dormido. Te explicamos, a continuación, las diferentes intensidades de anestesia y sedación.

Antes de una intervención, el odontólogo debe valorar el historial clínico del paciente, así como su tolerancia al dolor. Después de conocer su salud, las características personales y viendo cuál es su conducta en la consulta, decide de forma acertada el tipo de sedación o anestesia que es aconsejable para él. 

  • La sedación mínima.  Con este tipo de sedación, en un tratamiento odontológico, el paciente permanece despierto en todo momento. El efecto de esta sedación es que relaja al paciente y le disminuye el grado de ansiedad. 
  • Sedación moderada. El 90 % de los pacientes sedados moderadamente no se acuerda de nada. La sedación les causa una gran relajación, pero no pierden la consciencia completamente y son capaces de responder ante diferentes estímulos. Los pacientes mantienen sus funciones vitales sin alterar y tienen capacidad para tragar y respirar. Además son capaces de interactuar con el dentista.  Se puede optar por la sedación inhalatoria o por la intravenosa. La primera se administra mediante una mascarilla que emite óxido nitroso. Consigue que el paciente entre en una relajación profunda. Por otro lado, la segunda se inyecta mediante una vía en el torrente sanguíneo. Se trata de un medicamento con efectos relajantes. 
  • La sedación profunda. Con este tipo de sedación el paciente se duerme por completo, por lo que no responde ante las indicaciones del odontólogo. Su capacidad para respirar y tragar se altera. 
  • Anestesia local. Elimina el dolor al paciente porque se adormecen los nervios de la parte que se trata. De todas formas, está consciente en todo momento y puede notar el instrumento que está usando el dentista, pero sin sentir ningún tipo de dolor. La administración de este tipo de anestesia mantiene la boca sensible durante unas horas, esto puede ocasionar alguna pequeña molestia y dificultad al hablar después de la intervención. Es muy utilizada para tratamientos menores.
  • Anestesia general.  Con la anestesia general el paciente entra en un sueño más profundo y está completamente inconsciente, por lo que, puede necesitar un respirador o ventilación asistida. La anestesia general solo se debe administrar en un hospital. Este tipo de anestesia se emplea solo para casos extremos y necesita que un especialista sea el que administre la dosis correcta y que monitorice las constantes vitales del paciente anestesiado. 

¿Qué es la sedación consciente en la odontología? 

La Clínica Dental Plaza Prosperidad, especializados en tratamientos personalizados bajo anestesia general y sedación nos explican en qué consiste la sedación consciente en odontología: es la utilización de medicamentos para lograr que los pacientes estén completamente relajados durante los diferentes tratamientos odontológicos. También se le conoce como sedación dental. Es solo una sedación moderada gracias a la cual el paciente no siente ningún dolor durante la intervención, pero permanece consciente.

La persona sedada responde ante estímulos como que le hablen o le toquen durante la sedación. Por lo tanto, en la intervención será insensible al dolor, pero puede contestar las preguntas del dentista y seguir sus indicaciones en todo momento. 

¿En qué tratamientos se utiliza la anestesia y sedación?

Cómo has aprendido en este artículo, existen diferentes técnicas de anestesia y sedación en odontología. Según el tipo de intervención se usarán las más convenientes. Existen intervenciones en las que se combinan varios tipos de anestesia y sedación como por ejemplo, con la anestesia consciente y el anestésico dental en spray. La anestesia y sedación se pueden utilizar para cualquier tratamiento odontológico que genere dolor, incomodidad o ciertas molestias en el paciente. 

¿A qué pacientes se les aplica la anestesia dental?

Hay que considerar el estado de cada paciente antes de administrar cualquier tipo de producto anestésico. Por ejemplo, para aplicar la sedación consciente se necesita hacer unas pruebas previas a la persona que la solicita. Estas pruebas consisten en un test de coagulación sanguínea, un electrocardiograma y un cuestionario sobre su salud en general. Este tipo de técnica también se utiliza en odontopediatría, ya que en determinados tratamientos infantiles se necesita que el niño permanezca inmóvil en la silla del dentista. 

¿En qué tratamientos no se usa la anestesia y sedación?

Existen tratamientos odontológicos en los que no es necesario sedar al paciente. Por ejemplo, no se usa anestesia para tratamientos como el blanqueamiento dental o la ortodoncia. Esto es posible porque las intervenciones no ocasionan molestias, si las hay son mínimas y el paciente las puede llevar perfectamente. 

¿Cuánto dura el efecto de la anestesia dental? 

  • Anestesia local. El efecto de la anestesia local desaparece de forma completa después de 1 y 3 horas después de la intervención odontológica. Durante este tiempo el paciente va recuperando sensibilidad y movilidad de la zona dormida o anestesiada. 
  • Óxido nitroso. El efecto del óxido nitroso remite en el momento en el que el paciente deja de respirarlo mediante una mascarilla, es decir, los efectos desaparecen en cuanto la intervención acaba y el odontólogo corta el suministro del gas. En cuanto se vuelve a respirar con normalidad, 20 minutos aproximadamente, estos efectos desaparecen por completo. Pero se recomienda al paciente que no conduzca al menos en las 4 horas siguientes a la intervención. 
  • Sedación consciente. Este tipo de sedación es la que más tiempo dura, ya que se aplica por vía intravenosa. El efecto de la sedación consciente desaparece completamente después de unas 6 horas. Se suele tener la sensación de adormecimiento durante las horas posteriores a la intervención. Lo recomendable es que después de este tipo de sedación el paciente salga acompañado de la clínica y no debe beber alcohol ni conducir.  

 

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