Las farmacias te ayudan a perder peso.

No es estética, es salud. Muchas enfermedades cardiovasculares están relacionadas con el sobrepeso. Las farmacias pueden ser un aliado que te ayuden a perder esos kilos de más.

Uno de los propósitos más habituales que nos solemos fijar al comienzo de cada año es perder peso. Es lógico, venimos de las navidades en las que nos hemos pegado varios atracones a comer. El estilo de vida sedentario que llevamos no nos ayuda mucho. Sabemos que necesitamos fuerza de voluntad. La publicidad e internet nos bombardean con productos que parecen milagrosos. Pierda peso sin esfuerzo en 21 días.

Las farmacéuticas de Farmacia Félix, 75, la única farmacia de Castellón de la Plana que abre los 365 días al año, nos confirman que todos los productos para adelgazar que se venden en las farmacias están clínicamente probados; sin embargo, no son efectivos por sí solos. Deben ir acompañados por una serie de cambios en nuestras rutinas alimenticias y de estilo de vida. Los dependientes de las farmacias, además de vendernos productos para adelgazar, nos pueden prestar un servicio de asesoramiento que nos puede resultar útil en estos casos.

Uno de los problemas que podemos encontrar si empezamos a consumir productos dietéticos por nuestra cuenta o si iniciamos una dieta de impacto sin contar con un control profesional es que empecemos a prescindir de nutrientes esenciales. Esto tiene un efecto contraproducente, estamos perdiendo peso, pero presentamos carencias que pueden afectar a nuestra salud.

El otro fenómeno habitual es el llamado efecto reboté. Perdemos peso con relativa rapidez y cuando terminamos la dieta o dejamos de consumir el producto, recuperamos los kilos perdidos.

Es recomendable contar con un asesoramiento profesional cuando iniciamos un tratamiento de adelgazamiento.

Los problemas para la salud del sobrepeso.

En nuestra sociedad la imagen tiene una importancia excesiva. Tanto es así, que en algunos momentos puede llegar a ser cruel. Parece que tenemos que estar siempre jóvenes, delgados y con los músculos definidos. Una mujer con volumen en algunas partes de su cuerpo la consideramos fea, cuando no lo es, puede resultar muy atractiva. El problema del sobrepeso no debemos abordarlo en función de los cánones de belleza establecidos, la belleza es un criterio personal. Debemos atender a ellos si vemos que comprometen nuestra salud.

Una vez aclarado este punto, no podemos subestimar los efectos que tiene el sobrepeso sobre la salud. Aunque muchos de ellos los conocemos, estas son las 9 repercusiones principales que el exceso de peso tiene sobre el bienestar del cuerpo humano:

  1. Enfermedades cardiovasculares: El exceso de peso aumenta el riesgo de padecer enfermedades cardíacas, incluyendo hipertensión, enfermedad coronaria y accidentes cerebro-vasculares.
  2. Diabetes Tipo 2: La obesidad es un factor de riesgo significativo para el desarrollo de la diabetes tipo 2, afectando la capacidad del cuerpo para regular el azúcar en sangre.
  3. Problemas respiratorios: El sobrepeso puede llevar a trastornos respiratorios como la apnea del sueño, dificultando la respiración y afectando la calidad del descanso.
  4. Articulaciones y movilidad: El exceso de peso ejerce presión adicional sobre las articulaciones, contribuyendo a su desgaste y aumentando el riesgo de padecer enfermedades como la osteoartritis.
  5. Problemas digestivos: El sobrepeso puede estar asociado con trastornos gastrointestinales, como el reflujo ácido y el desarrollo de la enfermedad del hígado graso.
  6. Cáncer: Se ha vinculado el sobrepeso con un mayor riesgo de desarrollar determinados tipos de cáncer, como el cáncer de mama, de colon y de riñón.
  7. Trastornos mentales: La relación entre el peso y la salud mental es compleja, pero el sobrepeso puede influir en la aparición de determinados casos de depresión y de la ansiedad.
  8. Problemas de fertilidad: La obesidad puede afectar la fertilidad en ambos sexos, contribuyendo a problemas hormonales y dificultades para concebir un bebé.
  9. Inflamación crónica: El exceso de grasa corporal puede desencadenar una inflamación crónica, asociada con diversas enfermedades.

El compromiso de las farmacias con el control de peso.

Las farmacias tienen un compromiso con el control de peso relacionado con la salud desde hace décadas. En todas las farmacias del país hay instaladas unas básculas con monedas que te proporcionan el peso exacto con relación a la altura. Es tan fiable su medición que es tenida en cuenta por médicos y nutricionistas.

Estas básculas suelen proporcionar un pequeño informe impreso que nos indican si nuestro peso está dentro de los intervalos que se podrían considerar saludables, en función de nuestra altura, sexo y edad. Es lo que se conoce como el peso ideal.

El peso ideal puede parecer un término subjetivo. Sin embargo, la comunidad médica ha consensuado un concepto llamado Índice de Masa Corporal que relativiza el peso en función de la altura y fija el peso saludable para una persona en función de sus características fisiológicas.

La fórmula para calcularlo es sencilla: se divide el peso de la persona entre su altura al cuadrado. Para relativizar esta información, los médicos suelen tener en cuenta otras variables como la edad del individuo y su género.

Por ejemplo, si una persona pesa 70 kg y mide 1,65 metros, su Índice de Masa Corporal se calcularía dividiendo 70 entre 1,65 al cuadrado. Esto da un resultado de 25,7

Se considera que un hombre adulto se encuentra en su peso ideal si su Índice de Masa Corporal se halla entre 18,5 y 24,9. En el ejemplo que hemos visto antes, el sujeto sufriría un ligero sobrepeso, lo cual debe ser tenido en cuenta para preservar su salud.

Si una persona tiene un Índice de Masa Corporal entre 25, y 29,9 se considera que tiene sobrepeso. Si el índice supera el 30, pasaríamos a tratarlo como obesidad, lo cual dispara los riesgos de padecer ciertas enfermedades.

Por debajo de un índice de 18, estaríamos hablando de extrema delgadez. También entraña riesgos para la salud, ya que aumenta las posibilidades de sufrir osteoporosis, anemia y un debilitamiento considerable del sistema inmunológico. Lo que hace que el individuo sea más vulnerable a las infecciones víricas y bacterianas.

El compromiso de las farmacias con el control de peso desde un punto de vista sanitario va más allá. Muchos despachos de farmacia trabajan con nutricionistas, prestando un servicio personalizado a sus clientes. Para ello, conciertan visitas en las que se fija un plan para perder peso y se lleva un seguimiento, fijando etapas de control intermedias. De esta forma, el interesado lleva adelante un programa supervisado en todo momento por un profesional que velará por su salud.

Cambios de hábitos.

La revista We Life señala que al someterse a un plan de adelgazamiento, el aspecto principal radica en el cambio de hábitos de vida y de alimentación. Las dietas y los productos para adelgazar son una ayuda, pero de poco sirven si no hemos cambiado nuestros hábitos.

Si nos sometemos a una dieta especial para perder peso en 21 días, este tiempo nos debe servir para cambiar nuestros comportamientos habituales. Esto es más importante que la cantidad de kilos que hemos perdido.

Un aspecto importante es romper con el sedentarismo. Una de las causas del sobrepeso es el estilo de vida sedentario que llevamos. Muchos de nosotros trabajamos ocho horas al día delante de un ordenador, o conduciendo un automóvil. Nos trasladamos de un lugar a otro en un vehículo motorizado. Para combatirlo no se trata de inscribirnos en un gimnasio. Con empezar a acudir a los sitios andando y subir las escaleras para llegar a casa, en lugar de utilizar el ascensor, ya hemos dado un paso significativo. Otra medida interesante es cogernos media hora al día para correr o una hora para pasear en bicicleta o andando. Además de perder peso, nuestro corazón nos lo agradecerá.

Uno de los mayores enemigos para controlar el peso es el consumo de alimentos procesados. Por el poco tiempo que tenemos, acostumbramos a comprar productos precocinados en el supermercado, en bandejas individuales, que luego calentamos en el microondas. Dentro de esta categoría de alimentos se incluyen los congelados. Debemos acostumbrarnos a sustituir esta alimentación por el consumo de productos frescos y naturales. Los alimentos que cocinamos o comemos crudos, nos aportan menos calorías que los que vienen cocinados de fábrica. Es cierto que ponernos a cocinar nos ocupa un tiempo que tal vez no tengamos, pero aprovechar el domingo para cocinar y guardar comida dentro de tuppers en el frigorífico o en el congelador puede ser una opción que nos resuelva la semana.

Existe una cierta controversia respecto al número de veces que debemos comer para adelgazar, si debemos pasar de 3 comidas a 5, o si no debemos comer nada entre comidas. El hambre que sentimos viene determinada por cómo tenemos educado al cuerpo. También es cierto que hay veces que por el esfuerzo mental o físico, el cuerpo nos pide un tentempié para recuperar energías. Sustituir el consumo de un snack por una pieza de fruta como una naranja o una manzana, puede saciar el hambre, aportar al cuerpo la energía que necesita y ayudarnos a perder peso.

En todo este proceso, el asesoramiento que nos pueden dar en la farmacia, puede resultarnos de gran ayuda.

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