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¿Puede vivir en un pueblo una persona mayor?

Seguro que has escuchado muchas veces la palabra “me voy al pueblo”. Y es que siempre que tenemos que aguantar unas obras o cuando no salimos de un atasco pensamos en que todo sería mucho más fácil si se viviera en un pueblo. Cuando pensamos en nuestra infancia todo se convierte en idílico, ¿verdad? Y es que íbamos en Navidad, en Semana Santa y en verano. Con un montón de gente y de niños, todo el mundo saliendo a tomar el vermut y en las fiestas del pueblo todo a mogollón. Ahora bien, ¿y el resto del año?

Seguro que has escuchado muchas veces la palabra “me voy al pueblo”. Y es que siempre que tenemos que aguantar unas obras o cuando no salimos de un atasco pensamos en que todo sería mucho más fácil si se viviera en un pueblo. Cuando pensamos en nuestra infancia todo se convierte en idílico, ¿verdad? Y es que íbamos en Navidad, en Semana Santa y en verano. Con un montón de gente y de niños, todo el mundo saliendo a tomar el vermut y en las fiestas del pueblo todo a mogollón. Ahora bien, ¿y el resto del año?

Pues el resto del año se convierte en meses muy duros. Sobre todo si se trata de un pueblo que no llega a los 1000 habitantes. No obstante, hoy lo que queremos hacer es un análisis de si una persona mayor puede vivir en un pueblo. Y lo voy a hacer sabiendo de lo que hablo, porque lo hemos vivido con mi abuelo. Que hace unos años decidió trasladarse a un pueblo de Ávila que se llama la Adrada que tiene solo 2.559 habitantes.

Vamos con algunos datos. La localidad de La Adrada se encuentra en el macizo oriental de la sierra de Gredos, en el llamado valle del Tiétar a una altitud de 634 msnm.​ El municipio delimita al sur con la localidad de Fresnedilla, al oeste con Piedralaves, al este con Sotillo de la Adrada e Higuera de las Dueñas y al norte con Navaluenga y El Barraco. La Adrada presenta un clima mediterráneo Csa (templado con verano seco y caluroso). Las precipitaciones totales (con un máximo durante el invierno) son abundantes al igual que en el resto de municipios en la vertiente sur de la sierra de Gredos, aunque el verano es seco.

Servicios

Pues bien, aquí mi abuelo no tuvo problemas para vivir. Lo primero que hizo fue rehabilitar una casa. En este caso la casa estaba muy bien, pero el tejado había que hacerlo de nuevo. Así, se realizó con la supervisión de Cubiertas Estévez la construcción de tejado en obra nueva, fueron casi 207 m2. Al final, los trabajos realizados fueron el suministro y proyectado de espuma de poliuretano de 3cm, el nivelado de capa de nivelación con mortero de cemento, la colocación de rastrel metálico y el suministro y colocación de teja modelo Riaño de la casa Mazarrón.

La casa es una cucada y claro, tiene que contar con todas las medidas de seguridad para una persona mayor. Eso lo contaremos otro día porque hay cuestiones como la de seguridad en el baño, en la cocina y por supuesto contar con una alarma para evitar la entrada de intrusos.

Médico

Lo primero que dije a mi abuelo es que si se quería ir a un pueblo a vivir lo que tenía que tener claro es que tenía que tener servicio médico. Y es que ese es el problema de los pueblos de España, de la denominada España Vaciada. Y lo mismo pasa cuando se necesita una ambulancia. No es la primera vez que una persona muere porque una ambulancia no ha llegado a tiempo por estar muchos kilómetros de lejanía.

Qué puede ver

Pero es cierto que dejando aparte la salud, lo que más necesita una persona mayor es tener algo que ver y que hacer. Y es que son muchas las personas que por no tener nada que hacer, “se mueren de pena y de aburrimiento”. En este caso mi abuelo tiene mucho que mirar, observar y contemplar. Lo primero que te llamará la atención es el espléndido paisaje que rodea el pueblo, enclavado en el maravilloso entorno del Valle del Tiétar, un vergel a escasos 100 km de Madrid. Ahí mi abuelo se siente feliz.

Además, La Adrada es uno de esos lugares que dejan huella, no solamente en los vecinos del municipio, sino en todas y cada una de las personas que nos visitan cada año atraídas por nuestro entorno natural, amplia oferta cultural y deportiva, constituyendo los parques una alternativa de ocio y recreo para el disfrute de los más pequeños y mayores.

Las fiestas

La festividad de la patrona se celebra el segundo domingo de septiembre. El domingo anterior al día de La Virgen de la Yedra, se traslada la imagen desde la ermita a la iglesia. El sábado por la noche, víspera de la fiesta, hay una procesión que recorre las calles principales del pueblo para llevar a la virgen de vuelta a la ermita. Antes de meter a la Virgen en la ermita, los quintos cantan la ronda y, una vez está la imagen dentro del tempo, se canta la salve y el himno.

Por estas cosas, sé que mi abuelo está en buenas manos, y en su caso sí, se puede ir a vivir al pueblo.

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